Inicio   Nuestro Equipo   ¿Qué Protegemos?   Portafolio PI®   Auditoría PI   Protección en el Extranjero   Contáctenos
 
 
    Español / English
 
Propuesta para el artículo 111 del Código INGENIOS

Aunque el objeto de protección es el mismo, el denominado “Copyright” y el “Derecho de Autor” son fundamentalmente diferentes. El primero fue creado en Inglaterra en 1710 para atender los reclamos de las personas que se dedicaban a la actividad de la impresión, quienes exigían un “derecho a la copia” sobre sus impresiones, para evitar que la competencia pueda reproducirlas libremente. Los autores fueron beneficiados indirectamente, pero el “Copyright” (cuya traducción literal es el “Derecho de Copia”) no fue promovido por ellos ni creado para atenderlos. El Derecho de Autor en cambio fue el resultado de la lucha de autores en Francia en el marco histórico de la Revolución Francesa, especialmente escritores, quienes lograron que la Asamblea Constituyente francesa de 1791 les reconozca derechos sobre sus obras, reconociendo que éstas eran una verdadera “extensión de su personalidad” y por tanto los autores tenían una especie de “paternidad” sobre ellas, que les debía permitir “seguir la suerte de sus obras”, tanto en el plano moral como en el económico. En el Ecuador y en el resto de países cuyo sistema jurídico deriva de Francia no tenemos en nuestro ordenamiento jurídico al “Copyright” sino al Derecho de Autor.

Por todo lo anterior tiene mucho sentido histórico, fundamental y conceptual que en el Código INGENIOS se busque asegurar que los autores “sigan la suerte de sus obras”, aún en los casos en que quienes han invertido en ellos (sea como empleadores, inversionistas o encargantes) tengan el derecho (justo y legítimo) de recibir las ganancias por la explotación de sus obras. En esta línea el proyecto del Código INGENIOS en su artículo 111 establece actualmente lo siguiente:

el autor o autores tendrán el derecho irrenunciable de percibir al menos el diez por ciento de los beneficios económicos derivados de la explotación de la obra, de forma individual o a prorrata, según el caso.

Este artículo de ser aprobado crearía un “Derecho de Participación” (que ya existe en la actual Ley de Propiedad Intelectual pero sólo para los autores de obras de artes plásticas) a favor de todo tipo de autores en el país (escritores, cineastas, diseñadores, compositores, programadores de software, etc…), aplicable aún en los casos en que el autor ya haya sido remunerado por su creación, sea en calidad de empleado, o por un encargo o inversión de un tercero. La justificación radica en que de lo contrario un autor podría recibir un pago único por los derechos (de explotación económica) sobre su obra y luego dicha obra generar mucha riqueza para quien adquirió los derechos (lo cual por supuesto es legítimo) pero sin que el autor (el creador, el “padre” de la obra) reciba ningún beneficio adicional (algo actualmente usual a nivel mundial).

Hasta aquí nos encontramos entonces, por las razones anotadas, frente a una figura legítima, adecuada y justa. Pero si realmente queremos crear un beneficio adicional para los autores en el país debemos hacerlo con mucha consideración a la realidad actual, ya que de lo contrario una norma con buenas intenciones puede causar más perjuicios que beneficios. Si exigimos a todas las empresas en el Ecuador que tienen entre sus empleados a autores (productoras audiovisuales, productoras musicales, productoras de software, etc..) que además de los impuestos sobre las utilidades que ya pagan a sus empleados, paguen un 10% adicional de las ganancias a sus empleados autores, lo más probable es que las empresas (nacionales especialmente, que suelen ser más pequeñas) se vean obligadas a despedir a mucho de su personal o incluso cambiar su actividad. Esto además ahuyentaría a posibles inversionistas extranjeros ya que el Ecuador se volvería un país muy caro para invertir en industrias creativas (que cabe destacar generan trabajo no sólo para autores sino para todo tipo de profesionales). También afectaría a la contratación de autores en general por parte de terceros, sean personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, ya que pese a haber pagado al autor justamente por los derechos sobre su obra, subsistiría la obligación de pagarle un 10% adicional sobre las ganancias. Otro sector afectador sería el de la publicidad en el país, ya que las agencias de publicidad no son otra cosa que productoras de obras (jingles, anuncios, comerciales, etc…) y tienen también entre sus empleados o subcontratados a autores.

Mi propuesta es la siguiente: conservemos el “derecho de participación irrenunciable sobre los beneficios” para todos los autores (que ya sería un logro importante y pondría el país a la vanguardia del tema a nivel mundial), pero eliminemos la imposición del porcentaje. Permitamos que éste sea libremente negociado, y entonces serán los autores con más talento quienes justificarán que se les ofrezca una mejor participación. Adicionalmente de esta forma se permitirá que puedan considerarse las realidades económicas de cada momento, sin afectar gravemente a quienes invierten en los autores, sea como empleadores, inversionistas o encargantes. El texto del artículo 111 que sugiero para la parte pertinente quedaría de la siguiente forma:

el autor o autores tendrán el derecho irrenunciable de percibir un porcentaje de los beneficios económicos derivados de la explotación de la obra, de forma individual o a prorrata, según el caso. Dicho porcentaje deberá ser acordado por escrito entre el autor o autores y el titular o titulares de los derechos patrimoniales respectivos sobre la obra.”

De esta forma el Derecho de Autor en el Ecuador reconocería su máximo imperativo histórico: permitir que los autores sigan siempre la suerte de sus obras, pero sin crear una distorsión en las industrias creativas del país, que causaría un grave perjuicio no sólo a las personas creativas sino a los profesionales de todo tipo que trabajan en ellas.


 
 
 
 





 
 

 

 
 
 
 

consultas@aba-pi.com / Ave. Francisco de Orellana Edificio Blue Towers - Marriott Courtyard
Piso 12, oficinas 1205 - 1206 Guayaquil, Ecuador / (5934) 2631444 / 2630872

 
twitter Facebook