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Propiedad Intelectual en Obras Audiovisuales

La obra audiovisual es el activo principal de importantes industrias. El cine, la televisión y los videojuegos1, por ejemplo, generan abundante trabajo y riqueza para todo tipo de profesionales y trabajadores. Ninguna de estas industrias existiría sin la obra audiovisual. La Ley de Propiedad Intelectual del Ecuador define en su artículo 7 a la obra audiovisual como “toda creación expresada mediante una serie de imágenes asociadas, con o sin sonorización incorporada, que esté destinada esencialmente a ser mostrada a través de aparatos de proyección o cualquier otro medio de comunicación de la imagen y de sonido, independientemente de las características del soporte material que la contenga.” Lo propio establece el artículo 3 de la Decisión 351 de la Comunidad Andina, norma supranacional vigente en el Ecuador.

Se trata además de obras donde suelen existir múltiples autores, es decir, múltiples personas naturales que han realizado creaciones intelectuales originales que sumadas constituyen la obra audiovisual. Nuestra Ley de Propiedad Intelectual establece además que se presume coautores de la obra audiovisual al director, los autores del argumento, adaptación, guión y diálogos, al autor de la música compuesta especialmente para la obra audiovisual y al dibujante en caso de diseños animados. Se trata de una lista que puede ser considerada insuficiente, ya que bien pueden existir otras personas que hayan realizado aportes creativos originales para la obra audiovisual. Por ejemplo, esta lista no incluye al autor del título de la obra, ni a quien realiza el montaje-edición. Sin embargo, el legislador ha optado por la seguridad jurídica y nos ha dado una lista expresa de las personas naturales que deben presumirse coautoras de la obra audiovisual.

Nuestra ley también establece una cessio legis (“cesión legal”) a favor del productor de la obra audiovisual, por medio de la cual se le conceden todos los derechos económicos para la explotación de la obra audiovisual. Aunque esto pudiera parecer excesivo, la justificación radica en que el productor (de acuerdo con la misma ley) es la “persona natural o jurídica que asume la iniciativa y la responsabilidad de la realización de la obra”. Es decir, es el productor quien asume todos los riesgos finales, incluyendo el financiero. Por ello resulta justo que asegure el control de los derechos económicos para la explotación de la obra. Además la norma permite que los coautores, junto con el productor, puedan acordar un destino distinto para los derechos económicos.

Finalmente cabe destacar que los nombres de las obras audiovisuales (al igual que los nombres de cualquier tipo de obra) son protegidos por el Derecho de Autor en la medida que éstos sean originales, de lo contrario no están protegidos. Es muy común que los nombres de obras carezcan de originalidad (Ej: “La Montaña”, “Peligro Cercano”, “Amanecer”) y por ello es recomendable acudir a otras formas de Propiedad Intelectual (como por ejemplo el Derecho Marcario) para protegerlos.


1 Los videojuegos tienen un elemento audiovisual y uno de programación, a este último el Derecho de Autor lo protege como programa de ordenador.



 
 
 
 





 
 

 

 
 
 
 

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